11/04/2010

Cumple tus promesas (Cap 4)

¿Qué quieres que te regale?...

Pasó un mes más y yo no volví a hablar con Derek desde que la noche en que le dije que le seguía queriendo me quede dormida apoyada en él, y al despertar por la mañana él no estaba. Le vi un par de veces que había quedado con Ari, pero no hablamos.
Cuando me desperté por la mañana el día de mi cumpleaños, a pesar de todo, estaba contenta. Abrí la nevera y saqué una tarta de chocolate que me esperaba desde la tarde anterior y me comí un trozo. Luego con la música al máximo estuve pintando, luego comí pizza y a las cinco Ari vino a mi casa, a partir de ese momento ya no me esperaba nada.
-Ponte esto y no protestes-dijo dándome un vestido y una caja de zapatos.
-¿Qué?-.
-No protestes-.
Le hice caso sonrientemente y me fui a cambiar, era un vestido rojo de escote al cuello y ceñido hasta la cintura de donde caía con vuelo hasta por encima de la rodilla; los zapatos eran unos de tacón rojos  a juego con el vestido.
Ari entró en mi habitación y ella me peino y maquilló.
Luego con los ojos vendado me levó en su coche hasta, no sé muy bien donde, lo próximo que vi fue a un montón de gente gritando al unísono feliz cumpleaños mientras me llenaban de confeti a mí y a ellos.
Era sin duda una fiesta sorpresa…

Después de una larga fiesta a las cinco de la mañana solo quedaron mis amigos, y Derek.
-Toma Ari, es de parte de todos nosotros, menos Derek, que dice que te ha comprado algo él-dijo Ari dándome un paquete envuelto.
Rompí el papel y me encontré con una cámara de fotos réflex de las buenas, una profesional.
-Gracias-les dije.
-Este es el mío-me dijo Derek dándome una gran bolsa de regalo.
De ella saque una cajita de la cual saque unas  gafas de sol, y saque unas diez cajas iguales con diferentes gafas.
-Verdaderamente no te las he comprado, creí que querrías recuperarlas-.
-Te has colado en mi casa de nuevo-le dije.
-¿Yo? Nunca-dijo él riéndose.

Me acuerdo aun de mi primer cumpleaños junto a Derek.
-Ven, tengo algo para ti-.
-¿Para mí?-.
-¿Conoces a alguien más que hoy cumpla hoy años?-.
Me guió hasta la playa tapándome los ojos con las manos, de repente me cogió en brazos, y siguió andando, cada vez oía con más claridad las olas al romper contra la arena, y de repente él me tiró al agua.
-¡¡DEREK!!-.
Después de estar un rato bañándonos, nos fuimos a la arena entre risas. Nos pasamos el resto de la tarde en la playa y al final me dijo:
-Tengo otra sorpresa para ti-.
-No sé si soportaré otro baño a traición-dije dándole un golpe en el hombro.
-Te prometo que esta vez no hay agua de por medio, deje la sorpresa en tu habitación-.
Me giré para mirarle y salí corriendo en dirección a mi casa subí a la carrera a mi habitación y él me siguió, mi padre por suerte no estaba, ni mi hermana.
Entré en  mi habitación y me quedé estupefacta cuando vi en una de las paredes de mi habitación, en la que estaba la puerta de mi armario una estantería con todas mis gafas de sol colocadas en ella en un perfecto orden.
-¿Cómo…?-no pude acabar la pregunta ya que él me respondió antes de eso.
-Tú hermana me ayudo, y tu padre, pensé que como siempre tienes las gafas de sol tan descolocadas te vendría bien-.
-Gracias-le dije y me giré hacia él, él me envolvió en sus brazos.
-De nada-.

-Recuperarlas, colarte… ¿cómo?-dijo Ari verdaderamente confundida.
-Verás, cuando me fui de viaje a ver a mi familia… Bien pues me fui a la playa donde viví hace años, me colé en casa de Aurora y le cogí sus gafas-.
-Te colaste, como solías hacer, y ¿cómo sabías que estaban ahí?-.
-Se ve desde mi habitación, y vuelvo a menudo para acordarme de ti-dijo mirándome de una forma que me recordó a aquellos años pasados.
-¿Os conocíais?-dijo Ari un tanto enfadada.
-Pues, la verdad, es que sí-contesté yo mientras me ponía unas gafas de sol.
Ari me miró con una mirada de odio y sorpresa y luego miró a Derek con esa misma mirada con un noventa por ciento más de odio. Él hizo mi misma acción, se puso sus gafas de sol y dijo:
-La verdad, es que fuimos novios-.
Ari me volvió a mirar y yo me gire y comencé a meter las gafas y los demás regalas en las bolsas y cajas.
-¿Cómo? ¿Y no me lo dijisteis?-.
-Pues no, no te lo dijimos-dijo Derek girándose y ayudándome a guardar las cosas.
-Bueno, me voy-dijo dándose media vuelta y dirigiéndose a la puerta.
-Ari, no te pongas así venga-le dije yo girándome hacia ella.
-No quiero que me vuelvas a hablar-me dijo mirándome por una última vez con una mirada cargada de odio.
-Me siento mal-dije.
-Lo sé, ¿bailamos?-me dijo Derek sonriente.
-Mira que eres- dije cogiéndole la mano que me tendía, la verdad es que todos nos estaban mirando, pero no nos importo lo más mínimo lo que pensaran.

Eran las ocho de la mañana y nosotros seguíamos allí, nosotros dos y unos cuantos más. Teníamos la música puesta a todo volumen mientras se suponía que hacíamos la limpieza del local cuando alguien entró y dijo:
-Me parece muy, pero que muy mal, que no me invitaras, eh-me giré y miré con ojos de sorpresa a mi viejo amigo. Seguía igual que siempre, el pelo castaño despeinado y tapándole los ojos, la camisa un poco arrugada y los botones de arriba desabrochados, unos vaqueros y unas zapatillas de tela. Sus ojos oscuros enmarcados a la perfección por sus largas pestañas.  Sus labios siempre sonrientes desprendiendo alegría por toda su cara.
-¡¡MARK!!-grité saliendo corriendo y saltando en sus brazos.
-Mi niña-me dijo él.
-Pero, ¿qué haces tú aquí?-.
-Le invite yo-dijo Derek acercándose a nosotros-. ¿Qué hay tío?-.
-Bien, nada nuevo-le contestó Mark-. Pues ya ves Auri, llame el otro día a Der para ver cómo le iba y eso, y me dijo lo de tu fiesta sorpresa y tal y se me ocurrió darte una sorpresa por mi parte-.
-Gracias-le dije volviéndole a abrazar.
-Por cierto, Aurora, deberías dormir un poco-dijo Derek-. Venga, te llevo, que yo tengo que volver a mi casa también-.
-Mark, ¿te quedas en mi casa?-.
-Esperaba que me lo pidieras-me dijo y los tres salimos por la puerta.

-Derek, él es Mark-.
-Hola, así que eres el que me ha robado al amor de mi vida-le dijo este con mirada y tono de odio.
-Em. ¿Qué?-.
-Jaja, Mark me parto. Pobre,  no le gastes esas bromas aun-.
-Cari, si no se las gasto ahora no se las podre gastar nunca-me contestó Mark.
-Anda toma y calla-le dije dándole una revista-. Página diez, ese tío es tu tipo esta todo cachas-y mientras tanto me senté a su lado y Derek al mío.
-O sí cielo, pero mira como esta. Me lo como ya mismo sin pan ni nada, aunque es un poco gamba, que te parece si le quitamos la cabeza-dijo poniendo cara de pensar.
-Le podemos poner la cabeza de este otro-le dije quitándole la revista y enseñándole la foto de un chico unas página más allá.
-O sí, totalmente de acuerdo, osea, pero ya sabes que prefiero a los rubios. Los de pelo oscuro para ti cielo-.
-Que amable por tu parte, siempre intentas que todos los chicos guapos se vayan a tu lado de la acera-.
-No todos, ese guapo que esta a tu lado te lo dejo-dijo antes de estallar en una carcajada.
-Muy amable por tu parte la verdad.
-Claro que sí, soy la amabilidad en persona-.
-No lo pongo en duda-.
-Y oye Derek, que sepas que siempre te guardare un profundo y disimulado rencor por alejar a Auri de mi lado-.
-Bueno, mientras no te enamores de mí, sobreviviré-.
-Como ya he dicho, me van los rubios-.
-Y tu novio viene por ahí hacía aquí así que no hablamos de ligar-dije yo guardando la revista en mi bolso.

Me desperté a las ocho de la mañana, del día siguiente. Y Mark seguía dormido a mi lado, seguramente él llevara más tiempo que yo sin dormir.
Me fui a la cocina y con un café recién hecho en la mano me puse delate del lienzo de mi caballete de pintura con el pincel en la otra mano y me puse a terminar un cuadro que hacía años que no seguía. Mark y yo sentados en un banco, tenía la foto del mismo pegada en el caballete para verla.
Al cabo de una hora o así llamaron a la puerta. Fui a abrir y ahí estaba Ari.
-Me ha costado mucho venir, pero…mira somos amigas, esto no puede acabar con nuestra amistad, pero que vayas detrás de mi novio…no me gusta….- Ari comenzó a hablar ella sola y no me permitió interrumpiera cuando Mark salió del dormitorio solamente con los pantalones.
-Hola Cari- me dijo dándome un beso en la mejilla.
-Hay café en la cocina-.
-Que bien me conoces-.
-Pues…nada yo me voy y te dejo con tu chico-dijo Ari saliendo disparada.
-Creo que se piensa que somos pareja-le dije a Mark.
-Mejor para ella-dijo él encogiéndose de hombros.
Mark trajo una taza de café también para mí y mire hacía el lienzo que había en el caballete…
-Qué bonito, te acuerdas de mí de vez en cuando, aunque aun no hayas acabado ese cuadro-.
-No tenía valor, me hacia acordarme de ti y me ponía a llorar, separarme de ti fue algo duro, pero no podía seguir allí, todo me recordaba a él-.
-Y él está aquí ahora-.
-Y sale con mi amiga, la de antes-le dije sentándome en el sofá-. Vosotros dos mantuvisteis el contacto-.
-Sí-dijo él, como contestándome a una pregunta-. Me preguntaba por ti la mayor parte de las veces, antes de irse me pidió que te cuidara y vigilara.
-¿Esa era la razón por la que me llamabas?-.
-No, te llamaba porque te quiero y de paso le hacía un favor, no es tan malo, aunque a veces lo parezca, Derek en el fondo es bueno-.
-Hace un mes le dije que le seguía queriendo y desde entonces no habíamos hablado hasta ayer, y su novia se enfado con nosotros-.
-Normal, mira que no decirle nada-.
-Cuando le vi otra vez sentí que me moría de alegría, pero cuando se beso con Ari, me moría y no de felicidad. Me hizo daño hace tiempo, y ahora puede volver a hacérmelo-le dije mirando hacía la pared e intentando no echarme a llorar.
-No te preocupes, todo se arreglara-dijo abrazándome.

Mark había decidido quedarse un par de semanas, en realidad un tiempo indefinido, conmigo. Pasaron unos días cuando Daniel y Ari nos quisieron dar a todos una sorpresa organizando aprovechando un puente para hacer un viajecito a la playa, habiendo alquilado hotel y todo. Ari como creía que salía con Mark también había invitado a este. La sorpresa que nos llevamos Mark, Derek y yo al reconocer el paisaje de nuestro pueblo…
-Auri, Der mirad, el banco en el que habían atada a aquel chico del insti…-.
-Joba, han cerrado la heladería de la plaza, ahora hay una mercería-dijo Derek.
Yo no comentaba nada, simplemente miraba por la ventana hasta que llegamos al hotel…
-¡¿Cómo que están sin habitaciones?!-no paraba de repetir Ari exaltada con el encargado de la recepción del único hotel del pueblo.
-Pues ha habido una inundación, y las habitaciones están inutilizables-explicó él por enésima vez.
-Yo paso-dijo Derek de repente-. Me piro a mi casa-anunció.
-Lo mismo hago yo-dije entonces.
-Yo iré a hacerles una visita a mis padres, no sea que les moleste que no les avise de que estoy aquí-dijo Mark.
-¿Qué?-dijeron todos.
Y es que durante el camino en el coche aparte de  nosotros tres estaba Ari, que se paso la mitad del camino dormida, incluida la llegada y no se había enterado de nuestra conversación.
-Si os queréis venir chicas-les ofrecí yo.

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