10/24/2010

cumple tus promesas (Cap 3)

Me gusta cómo te queda el blanco…

Estaba una tarde en casa pintando un poco sobre un lienzo, que aun seguía en blanco la verdad, cuando me sonó el móvil. Me habían mandado una foto.
Ari me había mandado una foto suya y de Derek y me preguntaba si me gustaba. Me quedé mirando la foto un rato… Luego dejé el móvil sobre la mesa y cogí el portátil, me senté en el sofá y abrí la carpeta con las fotos, abrí una carpeta donde ponía AD, introduje la contraseña y un montón de fotos de Derek y mías del tiempo en el que estuvimos junyos aparecieron en la pantalla. Abrí una en la que solo salía Derek, salía muy guapo, nada que ver con la foto que Ari me había mandado en la que Derek no salía para nada tan bien como podía salir.
Deje el portátil sobre el sofá y me acerqué al lienzo, cogí un pincel, lo moje en pintura azul y pinté él mar dándole diferentes tonos… Luego pinté la arena de la playa…Después a dos figuras, sentados mirando al mar, un chico y una chica cuyas sombras se proyectaban sobre la arena dorada…y por último el cielo rojo del atardecer…era un recuerdo…  Me había puesto perdida mientras pintaba la verdad, la camisa vieja que llevaba sobre una básica blanca era ahora de más colores que el negro y mis shorts tenían una mancha amarilla. Estaba mirando el cuadro cuando sonó el timbre.
Al abrir la puerta ahí estaba Ari, iba con un vestido negro, tacones y maquillada.
-Hola, nos vamos de fiesta vístete-.
-Un momento-le dije dejándola entrar, ella pasó al salón y yo me fui a mi habitación a cambiarme, me había olvidado por completo de que había una fiesta.
-Se te había olvidado, ¿no?-dijo ella sentándose en el sofá sin lugar a dudas, pero me di cuenta de algo, el portátil. Estaba en shorts y sujetador cuando fui al salón y cerré la tapa del ordenador, ella aun no debía de haberlo visto, o se hubiese enfadado…
-Ari, no sé que ponerme, ven a ayudarme-contra eso no tenía nada que hacer, ella llegó antes que yo a mi habitación y me abrió el armario comenzando a dialogar consigo misma.
-De negro voy yo, asó que no… El vestido negro va  a ser demasiado para hoy, es una fiesta más bien un poco informal, pero este vestido tuyo violeta casi que es demasiado informal…-siguió rebuscando en el armario y al final me sacó un vestido blanco de tirantes, que me puso con un cinturón marrón, unas sandalias plateadas de tacón, me puso un fular muy fino de color azul al cuello y me escogió unos pendientes, luego me sentó en una silla y ella se encargó de apartarme el pelo de la cara con unas pinzas y ponerme una flor blanca pequeña enganchada en una de ella… Luego cogiendo mis cosméticos como si de los suyos se trataran me maquilló, en menos de veinte minutos estuve lista, cogí un bolsito plateado y metí mi móvil, la cartera y las llaves de casa, ya que esa noche conduciría ella.

Aun llegamos a tiempo a la fiesta habiéndome olvidado de ella e improvisando el vestuario. Nuestros amigos nos esperaban en la puerta del local… Nos saludaron y no había pasado ni un minuto cuando llegó Derek.
-¡Derek!-saludó Ari entusiasmada.
-Hola Ari, que guapa que estás-dijo él acercándose a ella y besándola en los labios.
-Gracias-dijo ella coqueta-tú tampoco estás mal… Anda, vamos a dentro-Ari se encaminó la primera y se puso a hablar con una amiga y Derek se quedó a mi lado, se acercó a mi oído y me dijo en un susurro:
-Te queda muy bien el blanco, aunque claro tú eso ya lo sabes-dijo sonriente mientras me deja entrar a mi primero. Aquello me hizo recordar, como la mayoría de sus palabras…

 -Hola Psicópata-le dije sentándome a su lado en la playa.
-Hola…-dijo él mirándome-. ¿Tú siempre vas de blanco?-me preguntó inquisitivo.
-Si sabes, es que como el otro día no iba de azul cuando quedamos, pues claro-.
-Bueno, era una pregunta inocente, era curiosidad-dijo él tumbándose… Llevaba puestas las gafas de sol que le di el día de la feria.
Abrí el bolso y saqué mi cámara de fotos, y le saqué una sin que se enterara.
-Saliste muy guapo-le dije mirando la foto en la pantallita de la cámara.
-¡OYE! ¡Me sacaste una foto!-dijo él sorprendido y enfadado.
-No, sabes, es de broma-.
-Ven, déjame la cámara-dijo tendiéndome la mano para que se la pasara.
-No me gusta que me saquen fotos-me quejé.
-Me da igual-dijo él cogiéndome la cámara rápidamente.
Me enfocó con ella y me sacó una foto.
-Sales guapa-admitió el mirando la foto.
-Oh, eso es lo más parecido a un cumplido que sacaré de ti-dije sarcástica, y me eché a reír, él me sacó más fotos mientras me reía.
-¡No! ¡Quieto! ¡Para!-.
-No, sales muy bien, hoy harás de modelo para mí-dijo él sonriente.
-No-.
-Venga, por favor-se quitó las gafas y me miró a los ojos.
-Bueno, vale-terminé cediendo-. Pero que no las vea nadie nunca-.

Estaba bailando con Daniel, cuando Ari y Derek se acercaron a nosotros, Ari estaba obligando a Derek a bailar, y el ponía muchos reparos a hacerlo.
-Ari, no me gusta bailar-decía él una y otra vez.
-Me da igual, yo quiero que bailes conmigo, que yo ya sé con otras chicas si que bailas-dijo ella. Derek me miró y se puso a bailar con Ari.
Estaba a punto de recordar algo, pero no tenía ganas de aguantar los recuerdos de aquella época en ese momento, así que use un remedio que sabía que funcionaba, deje a Dan bailando y me fui hacia la barra, cogí una copa y me la bebí de golpe, y después otra, y otra más, y luego ya, me fui a seguir bailando con Dan.
Estuve bebiendo y bailando toda la noche y a las tres de la mañana ya estaba más que borracha.
-Aurora, no deberías beber más-me dijo Ari preocupada.
Una parte de mi no quería beber más, pero otra sabía que así conseguiría olvidarme de todo, así que pase de ella y me bebí una copa más…
Después de unas pocas más estaba tirada en un sofá del local de la fiesta y Ari estaba a mi lado.
-Aurora, venga, te llevaré a casa…-decía tratando de levantarme.
-No, Ari, ya la llevo yo, que me iba ya, tú quédate si quieres-dijo Derek cogiéndome en brazos pasando un brazo por debajo de mis rodillas y otra por m espalda, entrelacé mis brazos en su cuello y apoyé la cabeza en su pecho…y no sé porque comencé a llorar.
Me llevó hasta su coche, el fresco de la noche me sentó bien, me sentó en el asiento del copiloto y el ocupo el lugar del conductor, fue directamente hasta mi casa, me volvió a coger en brazos y abrió la puerta con las llaves que sin lugar a dudas había cogido  de mi bolso. Me llevó a  mi habitación y me tumbó en la cama.
Me quitó las sandalias y el fular y me tapó con las sabanas… Me besó en la frente y se iba a ir pero le dije, no sé aun por qué.
-Quédate conmigo-él sonrió y se tumbo a mi lado rodeándome entre sus brazos, y comenzó a cantar una canción, de esas muchas que tocaba por las noches en la casa de la playa.
Así, en sus brazos, me quedé dormida…

Una noche me quedé dormida escuchando cantar a Derek desde su terraza, yo tenía la puerta de la terraza abierta… Soñé con él, con el único memento en que me había besado, cuando me había estado sacando fotos, cuando nos bañamos en la playa…
Mi gran sorpresa fue al despertarme en mitad de la noche ver que él estaba tumbado a mi lado.
-Hola-dijo él todo tranquilo.
-Eres un Psicópata de verdad-le dije.
Él me abrazó en la noche y me besó en la frente.
-Me apetecía hacer esto-.
-Bueno…la próxima vez avísame-le dije.
-No, así es más divertido-.
-Ya, y que más-.
-Creía que querrías verme-dijo él-. Pero si me equivoco, nada, yo me voy-dijo él levantándose.
-¡No!-le dije reteniéndole por el brazo.
-Bueno, si me lo dices así-.
-Oye, ¿cómo has hecho para colarte en habitación?-.
-Por la terraza-.
-Todo un psicópata-.
-Seguro que sí-
Se tumbó de nuevo en la cama y me rodeó con los brazos, yo apoye la cabeza sobre su pecho.
-Sabes…no me desagrada que te cueles en mi habitación, Psicópata-le dije sonriendo.
-Tomo nota-dijo él asintiendo con la cabeza.
-Oye, ¿cómo se te ocurrió lo de colarte en mi habitación de noche?-.
-Lo soñé-dijo él.
-Ah, que bien-.
-Soñaba que te abrazaba, que te veía dormir…que te besaba-dijo mirándome fijamente.
-¿A sí?-le dije acercándome a él, juntando un poco más nuestras caras.
Él asintió y recorrió la poca distancia que separaba nuestras bocas para besarme. Fue un beso que comenzó suavemente y poco a poco fue cobrando intensidad.
Me di la vuelta para quedar tumbada encima de él en vez de tener mi espalda apoyad a en él. Él me atrapó delicadamente entre sus brazos aunque a la vez ese abrazo tenía una gran fuerza, como si no me fuese a dejar ir nunca.
Mi corazón se volvió loco y comenzó a latir como si emprendiera una carrera.
Después de ese beso vino otro, y tras ese otro más…

Me desperté tumbada en mi cama aun vestida y con un dolor de cabeza horrible. Me levanté de la cama mientras los recuerdos de la noche pasada iban volviendo a mi cabeza, mi borrachera, Derek llevándome a casa… ¿Yo pidiéndole a Derek que se quedara? Ese me pareció inverosímil. Fui a la cocina y me encontré en la mesa un trozo de papel doblado por la mitad en el que ponía:
Me he tenido que ir, tenía algo que hacer, espero que la cabeza
No te duela mucho, de verdad. Luego te llamare para ver cómo estás,
Pero no te preocupes que no hiciste ninguna locura en la fiesta.
Derek
Genial, de verdad le había pedido a Derek que se quedara por la noche.
Fui al salón y descubrí que mi ordenador estaba encendido. Lo cogí y vi que en efecto Derek había conseguido encenderlo, pero claro, que él adivinara la contraseña no era nada difícil.
Cogí un lienzo aun en blanco y lo puse sobre el caballete en mitad del salón, cogí un pincel y comencé un nuevo cuadro, una chica con un vestido blanco en brazos de un chico de camisa negra, ambos con gafas de sol.
Llevaba un buen rato durmiendo cuando mi móvil sonó, era Ari…
-Hola-le dije al descolgar.
-¿Estás bien?-.
-Sí, aunque me duele la cabeza-le dije mientras seguía pintando.
-¿Estas ocupada?-.
-Estoy pintando-le contesté, sabía que ella eso no lo interpretaría como estar ocupada.
-Vale, voy para allí en un rato-.
-Vale, te veo-le dije antes de colgar y lanzar el móvil sobre el sofá.
Al rato sonó el timbre.
Fui a abrir convencida de que sería Ari, pero en vez de ella Derek estaba ahí.
-Café con leche y mucho azúcar-me dijo tendiéndome un vaso para llevar.
-Debes irte, Ari va a venir-.
-Vale, me iré, pero tomate el café-dijo mientras se daba la vuelta para marcharse después de que cogiera el café, aunque se volvió a girar y añadió-. Bonitos cuadros-y sonriente se marcho mientras se ponía las gafas de sol.
A los dos minutos llegó Ari.
-Hola-dijo entrando.
-Hola-.
-¿Sabes? Derek no es tan bueno como aparenta-dijo ella sentándose en mi sofá.
Ari era una buena amiga, pero cuando le preocupaba algo no podía dejar de hablar de ello con todos sus amigos, y había ido a mi casa para contarme sus problemas de pareja.
-Yo le quiero mucho y estoy segura al noventa y nueve por ciento de que él también me quiere a mí, pero es que  su comportamiento hay veces que no me gusta nada. Ayer por ejemplo, me dejo tirada, vale que fuera para ayudarte a ti, pero aun así, me dejó tirada…-Ari parecía estar verdaderamente enfadada por ese hecho-. O desde que vino aquí, que parece distante conmigo, como si estuviera siempre pensando en otra cosa, pero lo que de verdad me preocupa es que sea otra chica, y es que nunca consigo saber lo que él está pensando… Es mega frustrante, enserio. Pero no sé si es paranoia mía o es que  de verdad existe un problema… No sé la verdad. ¿Tú qué crees?-.
-Creo que te estás creando la confusión tú sola, ¿o acaso Derek te ha dado motivos para que dudes? Ari, no le des tantas vueltas al asunto-.
-Pero no sé, también es la forma en que se comporta conmigo, le noto distante en la forma de mirarme, abrazarme, besarme…-.
-Pues eso si que no lo sé-.
-¿Ningún chico te ha besado de una forma que dijeras, lo hace por hacer, no siente nada?-.
-No, solo he besado a cuatro chicos, y la que lo hacía sin sentirlo de verdad era yo-.
-¿Nunca has sentido algo por un chico?-.
-Sí, por uno, hace algunos años-.
-¿Qué pasó?-.
-Se fue, sin dar explicaciones ningunas-.
-Lo siento-dijo ella poniendo una mano en mi hombro.
-Pero sabes, lo he superado, o al menos eso creo, ya no estoy segura de nada-dije intenta no parecer afligida, pero la verdad es que una lagrima se escapó de mis ojos.
-Aurora, lo siento mucho, vine aquí contándote mis penas y la que necesitaba a una amiga eras tú-.

Ari se quedó en mi casa el resto del día, y yo no me pude relajar como hubiese querido, pero en muchos momentos con no escucharla era suficiente, la verdad es que me animó un poco el tenerla por ahí, pero lo que quería era quedarme a solas y cuando Ari se hubo ido, cogí mi ordenador y de entre las fotos y videos que tenía de aquel inolvidable verano puse un video que me encantaba en particular. En él salía yo caminando por la arena a la orilla del mar y las olas me mojaban los pies descalzos y la brisa alborotaba mi pelo y hacía volar mi vestido blanco.
-Aurora, a ver, di lo que más te gusta de mi-se oía la voz de Derek mientras se acercaba la cámara hacia mí.
-Lo siento, pero no hay nada que me guste de ti-le decía riéndome.
-Me has herido-decía fingiendo él.
-Oh, vamos, tu orgullo lo superara, sobre todo porque no es que me guste algo de ti, si no que todo de ti me encanta- dije mirándole a los ojos tras mis gafas de sol…

Derek bajó la cámara, posó su mano en mi cara y sonriendo dijo:
-Te quiero, no sé cómo ni por qué, pero te quiero mucho- y entonces me besó, y aun recuerdo el calor de sus labios, su sabor, la dulzura de aquel beso…y tras él lo que dijo:
-Me gusta como te queda el blanco…-y me volvió a besar.

Cuando me quise dar cuenta estaba llorando. Pase unos minutos llorando en el sofá y entonces sonó el timbre. Fui a abrir y ahí estaba Derek con cara de preocupación:
-Tenía un mal presentimiento-me dijo con cara seria mientras cogía con su dedo índice una lagrima de mi mejilla. Me aparte y le deje pasar y él cerró la puerta tras de si.
-Te quiero, te sigo queriendo-le dije rompiendo a llorar con más intensidad, él me abrazó y me cogió en bazos acunándome.

10/14/2010

Cumple tus promesas (cap2)

Lo haré, porque tú me lo pides…

La primera vez que oí tocar a Derek eran las dos de la madrugada. Hacía calor y tenía la ventana abierta y el tocaba desde su habitación, que estaba enfrente a la mía.
Era una melodía alegre tocada con una guitarra. Me levanté de la cama y descalza y en pijama me acerqué a la ventana. Esperaba que estuviera en su habitación, tocando…pero estaba en la terraza, así que yo salí a la mía, y le dije:
-Tocas bien para ser un Loco Asesino-.
-Hola Reina de la Noche-.
-¿Reina de la noche? Ese mote es  nuevo Psicópata-.
-Lo sé. Esto es para ti, aunque aun no la acabé-me dijo y comenzó a tocar…

Me desperté por la mañana tarareando esa melodía, eso me ponía nerviosa. Pero era sábado y no había probabilidades de que me cruzara con él. Contesta con este pensamiento me fui a la ducha, y cuando aún no había saludo llamaron a la puerta, me envolví en la toalla y fui a ver quien era.
Abrí la puerta y la volví a cerrar.
-Aurora, espera-dijo él.
-NO-dije yo tratando de cerrar la puerta.
No pude cerrarla y él entró en mi apartamento y cerró la puerta.
-¿Por qué mentiste a Ari? Dime, ¿por qué?... –me preguntó él, me miró e hizo una nueva pregunta-¿Qué haces en toalla?-.
-No quiero que Ari se entere de lo nuestro-.
-Ari, entre nosotros no hay nada-dijo él.
-Pero lo hubo Derek, lo hubo, en un tiempo, y no quiero que lo sepa, se pondría paranoica. Y tú deberías saberlo, eres su novio-.
-Aurora, la estamos mintiendo-.
-¿Y qué? ¿Qué más dará mentir?-.
-Yo no quiero mentir, no me gusta mentir y tú lo sabes-.
-Ya, claro, no te gusta mentir, es cierto, tu promesa la cumpliste, perdóname que me enfade pero creía que sería de otra manera, ¿eh? Tú perdóname señor no me gusta mentir, pero eso es lo que mejor sabes hacer-.
-No me eches en cara lo ocurrido en el pasado, no era mi intención mentirte, te lo explicaba en la carta-.
-Ya, una carta. Rompiste por teléfono, por teléfono Derek. Es de todo lo que has hecho en tu vida lo más reprobable -.
-No digas eso ni en broma. Sabes todo por lo que pasé, no me eches en cara cosas Aurora-.
-¿Qué no te reproche? Te llamé Derek, te llamé. Te llamé y no me cogiste ni una vez, eso es reprobable, y lo sabes, que no lo quieras aceptar es otra cosa-.
-Aurora no te cogí porque…-.
-¿Sabes lo qué te digo?- le interrumpió ella-. Me da igual, vete, lárgate y haz lo que te venga en gana, por mi como si compones canciones-.
-Aurora, por favor, tenemos que hablar…-
-No, tú y yo no tenemos nada de qué hablar, ni ahora ni en ningún otro momento, porque tú y yo terminamos hace tiempo. Vete…Vete Derek…-
-Aurora, yo-.
-¡¡VETE!!-dije antes de salir corriendo hacia mi habitación y encerrarme dentro. Oí como Derek se iba y comencé a llorar…

-Bonita canción la de anoche-le dije sentándome a su lado en la arena.
-Te has perdido el amanecer-.
-Me quedé dormida, me despertaste por la noche. Y tú, ¿es qué no duermes nunca Psicópata?-.
-Yo duermo poco-.
-Eres raro. Me voy a dar un baño. No mires mientras lo hago o pensaré que eres un mirón-le dije sonriendo, me quité el vestido y me quede en biquini, me quité las gafas de sol y se las puse a él.
Cuando salí del agua él estaba tumbado en la arena con mis gafas de sol puestas, sonreí y me tiré empapada como estaba sobre él y le quité las gafas.
-¡Ah! ¡Oye! Que estaba dormido, y además estas mojada y me has empapado-dijo enfadado.
-Lo sé-le dije sonriente.
-Ahora verás-dijo, rodó sobre sí mismo y me llenó de arena que se me pegó al cuerpo.

 Me había vestido y estaba con un pincel con pi tura roja en la mano… hacía líneas que iban tomando forma y terminé dibujando una rosa, me estaba planteando quemarlo cuando sonó mi móvil. Era Daniel.
-Dime Dan…-
-Estoy en la piscina, ¿por qué no te acercas?-.
-Bueno, me pasaré…ahora te veo-.
-Vale-.
Colgué y miré el cuadro por última vez antes de dejar el pincel e ir a cambiarme, me puse un biquini y cogí las cosas de la piscina, y fui para allí.
Mientras conducía hacia la piscina pública puse la música a todo volumen. Al llegar fui directamente junto a Dan.
-Hola-.
-Hola Aurora. También llamé a Ari, vendrá con su chico-dijo sonriente.
Estaba planeando desesperadamente como salir de ahí cuando llegaron.
-¡Aurora!-gritó Ari. A su lado Derek llevaba un bañador negro y una camisa blanca, como el primer día que  le vi, también llevaba unas gafas de sol.
-Hola chicos-dije yo con cierta dificultad. Iba con un vestido blanco y las gafas de sol.
-Bonitas gafas Aurora-me dijo Derek sonriendo con malicia al pasar por mi lado.
-Lo mismo digo, Derek-le contesté yo al cumplido.
Gran parte de la tarde la pase tratando de evitar a Derek, huía de él… Pero era como si él me siguiera, era imposible no cruzarme de él, también es cierto que estábamos en un recinto no muy extenso.
El peor momento fue cuando me vi forzada a mantener con él una conversación…aunque los demás también participaban la tensión era altamente palpable.
-Yo vivía en una casa a pie de playa, estuve viviendo ahí un año entero de mayor y cinco cuando era más pequeño. Por eso prefiero la playa a la piscina-contestó él a una pregunta, la contestación de Ari fue peor.
-¡Anda! Como Aurora, ella también prefiere la playa y también vivió en una casa como la tuya, a pie de playa-dijo con incredulidad, yo miré al suelo escondida tras las gafas de sol.
-No, seguro que ella prefiere la playa por otros motivos…-dijo Derek con esa sonrisa picara suya-…Seguro que en la playa conoció al gran amor de su vida-bajo mis gafas de sol abrí los ojos como platos, ¿Cómo narices soltaba algo así? ¿Tan importante se creía? ¿O era que se quería meter conmigo? Me daban ganas de pegarle…No me había dado cuenta, pero eso había hecho, un auto reflejo del pasado...
-Eres un psicópata loco que te quede bien claro, y que te crees que yo soy como una de esas chicas a las que les encanta un lugar por un chico. Yo soy mejor que eso-le solté.
-¿Qué no? Te apuesto lo que quieras Princesita de Platico a que llevo razón, seguro que era un chico atractivo de pelo negro que te robo el corazón y que…-
-Vamos un fantasma más-le corte yo-. Uno como tú-.
-Dime eso sin las gafas-.
-Y que más-.
- Yo lo haría si tú me lo pidieras princesita-me dijo, y esas palabras me transportaron en el tiempo…

Eran las fiestas del pueblo, la feria estaba instalada en un descampado cercano a la playa, norias, algodón de azúcar, regalos…
-¡Me encantan las ferias!-dije dando vueltas en la arena como una bailarina mientras nos dirigíamos a la fiesta.
-Eres como una niña pequeña emocionada-.
-No soy pequeña-.
-Puede, pero lo pareces, al menos cuando haces eso. ¿También vas a comer algodón de azúcar?-.
-Claro, y tú también-.
-No, no lo creo-.
-Ya verás cómo sí-.
-Tú verás cómo no-.
-Jaja, y que más-.
-¿No me crees?-.
-Bueno, no comerás algodón, pero…  ¿una vuelta en la noria?...Conmigo-.
-Bueno, lo haré,  porque tú me lo pides-.
Le estaba dando la vuelta en ese momento, gracias a dios, porque me había ruborizado…pero al fin conseguí contestar:
-Vas a hacer que me sienta importante, como todo un Psicópata-.
-Es lo que soy, al fin de cuentas-.

-Aurora, déjame tus gafas anda-me dijo Ari.
-No-le contesté, enfadada por el recuerdo.
-¿Por?-dijo enfadada ella también.
-Porque me molesta el sol-le dije yo y me tumbe en mi toalla.
-Toma anda, te dejo las mías-dijo Derek  ofreciéndoselas.
-No, las tuyas son de chico-dijo Ari.
Derek se quedó con la mirada perdida, ¿estaría pensando en el mismo recuerdo que yo?

  -¡Mira! ¡Gafas!-grite yo corriendo por el recinto de la feria hacia un puesto de suvenires.
-Aurora, ¡no grites!-dijo él siguiéndome.
-A ver… ¿Cuáles me quedarían bien? Dame tu opinión de psicópata.
-Veamos, ¿no tienes ya demasiadas gafas?-.
-No-dije seriamente poniéndome unas gafas rayadas.
Él levantó las cejas.
-Bueno, tengo muchas…Pero las uso, y me gustan…-.
-Te escondes tras ellas-dijo él.
Yo me quedé quieta y miré al suelo, tras un rato contesté…
-Puede ser-.
-Estas te quedarán bien-dijo él pasándome unas gafas de sol negras.
Me las puse y miré para él. Él me espera a traición para sacarme una foto con el móvil.
-¡DEREK!
-Pero si sales muy guapa…-dijo él entre risas mientras le pegaba, él echó a correr alejándose de mí como si estuviera huyendo, yo le seguí… Corrimos hacia la playa y al final él me cogió y me levanto en el aire-. Y además acabas de robar unsa gafas-.
Me quedé callada un momento y luego grité:
-¡Ha sido culpa tuya!-.
-Ya ya, acabas de robar unas gafas para ti, mira que eres mala-dijo él sentándose en la arena divertido.
Sonreí, me quité las gafas, se las puse y me senté a su lado.
-Ahora son tuyas. Tú las has robado-.
-¿Me quedan bien?-preguntó posando en plan modelo.
-Claro que no-.
-Toma-dijo el dándome sus gafas, que llevaba en el bolsillo de la camisa-. Ahora son tuyas-.
Se las cogí y me las puse.
-Venga, saquémonos una foto-.
-No-.
-Sí, venga, por favor-dije arrodillándome en la arena para mirarle a la cara tras las gafas de sol.
-No que yo salgo muy mal-.
-Venga, por mí-.
-Lo haré, porque tú me lo pides-dijo sonriente sacando su móvil, yo saque a la vez el mío… Me sentó encima suya cogiéndome por la cintura para la foto… Las luces de la feria nos iluminaban desde detrás…
-Venga, sonríe-dijo él.
Nos sacamos varias fotos, una en la que los dos mirábamos al los móviles, una en la que él me miraba, una en la que yo le pegaba… Pero hubo una que de improvisó, él me besó…
Me besó de golpe, durante unos segundos junto sus labios con los míos.
-Mira que foto tan graciosa-.
-Derek, ¿me has besado para la foto?-dije procurando esconder mi nerviosismo y los latidos alocados de mi corazón.
-No-dijo sin más-. Venga, vamos a la noria, te lo prometí-se levanto y me tendió la mano para ayudarme a levantarme y echamos a correr en dirección a la noria, pensando en aquel beso yo, los pensamientos de él siendo un enigma…

Me había perdido en mis pensamientos y no me había dado cuenta de la conversación…Pero Derek estaba mirando algo en su móvil… Y Ari se puso detrás de él para mirar que era y se enfadó.
-¡¡¡¡ ¿Quién es esa?!!!!!-preguntó enfadada, ¿qué estaría viendo Derek?
-Una antigua amiga-contentó él simplemente.
-¡Y por eso la besabas de noche!-dijo ella enfadada cogiéndole el móvil-. No me digáis que esto no es más que una foto con una amiga-Ari giró el móvil y nos enseñó la foto a todos… Era la foto de Derek y mía, nunca agradecí tanto el llevar gafas de sol y el no parecer yo en una foto aunque la ausencia de luz en la foto ayudaba.
-Ari, dame mi móvil-dijo Derek calmadamente levantándose.
-No, vamos a ver tus fotos-ella seguía enfadada, intentó ver otras fotos, pero no contaba con algo, las carpetas necesitaban contraseña para abrirse.
Derek le quitó el móvil de las manos y se fue.  Ari creyó que enfadado, yo sabía que no, solo molesto y frustrado.

10/12/2010

Cumple tus promesas(cap1)

Te juro que volveré…

Pasaron dos años desde la última vez que le vi, su promesa seguía grabada en mi memoria indeleble, tenía el momento en que partió en mis pensamientos a diario…
Recordaba perfectamente su figura alejándose al anochecer, recuerdo las lagrimas por mi cara, su sonrisa, mi tristeza, sus palabras, mis sentimientos hacia él, su forma de jurar, como me lo creí….
Cuatro palabras, cuatro, bastaron para conseguir que le dejara marchar, dos para que le entregara mi vida. Todo lo que hice por lo que me dijo no tenía sentido, era solamente la forma que yo tenía de seguir pensando que me amaba, gran equivocación… En dos años no nos habíamos visto y no había sabido nada de él hace más de uno, sus últimas noticias: “no te puedo seguir amando”. Aquellas palabras fueron las que más daño me hicieron.
Después de esas palabras intente varias veces rehacer mi vida, pero sin ningún éxito, seguía amándole, aunque no lo reconociera, muchas veces ni a mi misma…
Lo recordaba todo, cada segundo que pase con él, cada palabra, cada caricia, cada beso, cada noche, cada día…todo seguía en mi memoria. Nada se había tomado la libertad de abandonarme…Sus promesas.
Lo increíble fue cuando le volví a ver aquella mañana…

El sol brillaba claramente cuando le vi en el aparcamiento de la universidad, apoyado en un coche negro, con unas gafas de sol, una camisa blanca y unos vaqueros. Tenía las manos metidas en los bolsillos, y aun con las gafas de sol yo sabía que tenía la mirada perdida por la expresión de su boca, esa boca tan maravillosa.
Al principió mi corazón se alborotó, comenzó a latir desenfrenadamente, luego… se fue ralentizando poco a poco, sonreí. El viento alborotó mi pelo largo y moreno, aun sonriendo me lo puse detrás de la oreja.
Él se giró hacia mí y se quitó las gafas. Su cara era de asombro.
¿Asombro? Yo no entendía nada. ¿Asombrado por verme?... Mi primer pensamiento al verle fue que lo que me había dicho aquella noche por teléfono no era cierto y que había cumplido su promesa de volver…pero ahora que veía su cara sin las gafas ya no estaba tan segura.
Para mayor sorpresa para mí, y más desilusión, la chica que iba a mi lado con la que había ido hablando todo el camino desde que salí del edificio salió corriendo en su dirección y saltó en sus brazos.
Él la cogió y la elevó en el aire, la beso en los labios.
Mi bolso cayó al suelo, los libros se abrieron sobre el asfalto y el viento se llevo mis apuntes, las lágrimas recorrían una vez más mi cara en un llanto silencioso. Las piernas me fallaron y caí al suelo.
Y la canción que él me había hecho hacia tiempo se apoderó de mi mente, solo oía esa melodía. Ni oí el grito de un chico preocupado ni de mi amiga histérica preguntándome que era lo que me pasaba, solo oía esa música…y mi llanto seguía siendo silencioso o al menos eso me parecía…pero su voz sí que la oí.
-¡Aurora!-.
En ese momento me levanté y salí corriendo…

Esto ocurrió hace tres días, desde entonces no he contestado al teléfono, no he abierto la puerta a ninguno de mis amigos, ni a él cuando cada noche venía y llamaba a mi puerta.
Desde lo sucedido en el aparcamiento estuve en mi apartamento con la música a todo volumen, a veces lloraba, a veces cantaba, otras pintaba…
Era consciente de que no podía seguir así, pero no tenía voluntad de parar.
Iba hacia la cocina cuando vi un sobre rojo que debían de haber pasado por debajo de la puerta, me agaché, lo cogí, y fui a la cocina, abrí el cubo de la basura y lo arrojé en su interior, donde había otros dos sobres iguales…Todos de Derek.
Cogí un helado y me senté a comerlo.

Pasaron dos días más… eran las once de la noche cuando Derek llamó a mi puerta…  Estaba cansada y quería hablar con él así que le abrí.
Cuando le vi, mi corazón se volvió loco de nuevo. El sonrió. Le deje pasar y él entró.
-Vine para ver cómo te iba-.
-Creo que sabes la respuesta-.
Él se sentó en el sofá, yo me senté a su lado… Llevaba tiempo sin dormir bien, la cabeza me dolía y la música sonaba todavía desde mi equipo.
-Supongo que no leíste ninguna de las cartas-dijo sacando de su cazadora otro sobre rojo-. Por eso traje esto-y me dio el sobre.
Lo cogí, lo acerque a una vela que estaba encendida sobra la mesa y le prendí fuego.
-Gracias, arde genial-dije dejándolo sobre un plato para que se quemara del todo. Mi apartamento estaba verdaderamente desordenado.
-Toma-dijo sacando otro sobre y riéndose.
-Supongo que tendrás sinfín de cartas…-.
-Así es, te aconsejo que la leas-.
-Es que lo que digas me da igual-.
-Aurora, eso no es cierto, ambos lo sabemos-.
-Me partiste el corazón-.
-No tuve elección-.
-Ni siquiera trataste de explicármelo-.
-No quería hacer más grande la herida, verdaderamente no esperaba verte aquí… Pero de todos modos, en  la carta lo explica-. Dejó el sobre sobre el sofá entre los dos.
-Adiós Aurora, y duerme un poco-dijo mientras se levantaba y se iba hacia la puerta. Cuando oí la puerta cerrarse y al rato su coche irse, cogí el sobre, lo abrí y saque los papeles escritos con la inconfundible letra de Derek,  comencé a leerla…

Baje de mi coche, cogí mi bolso y mis libros y lo cerré. Entonces Ari se me acercó:
-Aurora, cuánto tiempo, estaba preocupada-.
-Lo supuse-.
-Te llamé, fui a tu casa y tú no me abriste siquiera y sé que estabas dentro, la música se escuchaba-.
-Lo siento, quería estar sola-dije solamente.
-Oye-dijo ella cogiéndome del brazo y parando mi marcha hacia el edificio-. ¿Qué te pasó? Hacía mucho que no te ponías así-.
-Nada-dije mientras negaba con la cabeza-. Un mal día-.
- Bueno, como quieras, pero para lo que quieras…estoy aquí- y ella se fue.
Ari se había convertido en mi mejor amiga desde que me mudé aquí, siempre estuvo ella a mi lado, no podía decirle ahora, “oye, tu novio es imbécil, o al menos el tío del coche del otro día”. No era posible que los dos fueran las mismas personas… Recordaba perfectamente como conocí a Ari, también de cómo conocí a Derek.

Era verano y yo estaba en la playa, acababa de acabar el instituto, era mi último verano antes de la universidad y ya tenía los dieciocho, estaba en la playa la primera vez que le vi.
Él bajaba las escaleras de su casa a pie de playa, yo estaba en la arena, con un biquini de rayas y unas gafas de sol grandes, el viento alborotaba mi pelo. Él llevaba un bañador negro y una camisa blanca desabrochada, iba descalzo y se me quedó mirando cuando llegó a la arena.
Estaba amaneciendo y solo nosotros estábamos en la playa, se acercó a mí y me dijo con una sonrisa:
-Bonitas gafas-.
Me quedé mirándole y le conteste.
-Gracias, supongo. Aunque la verdad no sé quién eres, aparte de mi vecino-.
-Eres la chica de la casa de al lado-.
-Esa es la definición de vecino-le dije. Él en respuesta sonrió.
-Oye, ¿cuál es la ventana de tu habitación?-.
-¿Por qué quieres saber eso?-.
-Para estar en la de enfrente a ver si te veo-dijo pícaramente-. ¿Cómo te llamas?-.
-Aurora, ¿y tú?-.
Él se rió antes de contestar aun entre risas.
-Derek-.
-Dime Derek… ¿De qué te ríes?-.
-Tu nombre es Aurora y está amaneciendo-.
-Si muy gracioso… No te metas con mi nombre…-le dije, no comprendía cómo era él, su forma de habla… La forma de mirarme, de  reírse… Solo sabía que quería conocerle…
-Oye, yo soy nuevo aquí, ¿me enseñas esto?-.
-Por qué no, hoy por la tarde, ven a buscarme a las cinco-.
Me tumbé en mi toalla boca abajo y me puse los cascos del i-pod. Él sonrió y se fue a pasear por la orilla.


A las cinco menos cuarto estaba ante mi espejo cepillándome el pelo, aun no me había vestido…
A las cinco menos diez estaba eligiendo mi ropa… ¿Vestido? ¿Falda? ¿Pantalón? Tenía que valorar las opciones… 
Pero a en punto cuando Derek llegó y mi hermana le abrió la puerta yo ya estaba lista y aun así le hice esperar…
Cuando baje por las escaleras con mi vestido blanco y unas sandalias, el pelo suelto y las gafas de sol en las manos él se me quedó mirando…
-¿Nos vamos, Derek?-le dije al llegar al pie de la escalera.
-Claro-me abrió la puerta y yo salí por ella mientras le giñaba un ojo a mi hermana, Derek salió tras de mí.
Una vez fuera le pregunte:
-Ven, voy a enseñarte el pueblo, anda-.
-En verdad conozco esto-me quedé quieta.
-¿Qué?-.
-Te lo dije para que quedaras conmigo-dijo mientras me alcanzaba-. Soy un chico malo-.
-Algo más que se de ti-le dije con una sonrisa picara.
-Y hasta ahora, ¿qué has averiguado chica de las gafas?-.
Me puse las gafas de sol y le conteste:
-Eres mi vecino, te llamas Derek y además eres un mentiroso-.
Le adelante y me dirigí hacía la playa.
-Pues no sabes mucho… ¿Por qué vas a la playa?-.
-Puesto que conoces esto vamos a pasar la tarde en la playa-.
-¿Y si te digo que no?
-Pues vete al pueblo, tú verás-.
Él sonrió y se me siguió hacia la arena de color claro que brillaba con el sol. Me quité las sandalias y camine descalza, a unos pasos de la orilla me senté en la arena. La brisa venía del mar con un olor a sal, me arrastraba el pelo hacia atrás. Derek se tumbó a mi lado.
-Por cierto, estás muy guapa-dijo sonriendo antes de cerrar los ojos y poner las manos tras la cabeza.
Me quedé mirándole estupefacta. Levaba su pelo negro suelto  y por encima de la frente en media melenita que le sentaba perfectamente, una camisa azul y unos vaqueros cortos y llevaba unas zapatillas de tela negras. Estaba increíblemente atractivo.
-Oye, entonces, ¿no eres nuevo aquí?-.
-Nuevo nuevo no, venía hace años, cuando era pequeño. Llevaba mucho tiempo sin volver. ¿Tu viniste hace tres año por primera vez?-.
-¿Cómo lo sabes?-pregunté sorprendida.
-Hace tres años que no vengo y no te conocía de antes-.
Me quedé mirándole…
-Vine aquí hace tres años,… cuando murió mi madre…-dije al final con la vista clavada en el horizonte.
Él se incorporó y me miró.
-Le encantaba este sitió, la casa era de su madre, al morir mi madre mi abuela nos la regaló. A mi padre le recuerda a ella y decidió que nos mudáramos para no olvidarla…Una gran historia-dije con un poco de pesar.
-Todas las chicas guapas tienen una historia trágica tras sus pasos-dijo mirándome fijamente con una media sonrisa.
Me ruboricé ligeramente, sacudí la cabeza y le miré.
-A sí que ya se algo más de ti-.
-¿El qué?-.
-Crees que soy guapa-le dije. Me quite las gafas de sol y le mire a los ojos-. Llevaba mucho tiempo sola-le dije, no sé muy bien aun por qué , me salió eso…
-Yo también…-

Me quedé quieta recordando esa tarde, estaba en mitad de la acera, cerca de la entrada… Miré el cielo, el sol brillaba. Prometía ser un buen día.
Estuve en clase intentando prestar la mayor atención posible. Aunque era más bien poca.
En mi hora libre fui a la cafetería, pedí un café y cuando me di la vuelta tras pagarlo ahí estaba él.
-Hola. No esperaba verte-.
-A ver, Derek, esta es mi uni, si no querías verme no haber venido-.
-Vine a ver a Ari-dijo mirando al suelo.
-Pues está en clase así que, espérala, pero hazlo lejos de mí, no quiero que nos vea juntos-.
-¡¡Derek!!-se oyó gritar.
-Tarde-me dijo él sonriendo.
Ari se acercó a nosotros y le besó. Yo aparte la vista.
-Ah, hola Aurora. Él es Derek, ¿ya os conocías?-.
-No, le vi el otro día nada más-dije antes de que él contestara, él sorprendido me miró, pero al final dijo:
-Reconocí que iba contigo y le pregunté cómo iba, me preocupo por tus amigas…-clavó su mirada en mí.
Esto acababa de empezar.